miércoles, 28 de septiembre de 2016

31° ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES ROSARIO OCTUBRE 2016



Con entusiasmo militante y feminista vamos al 
Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario. 8 al 10 de octubre.

Llevamos todas las ganas, todas las banderas:

* Por los derechos sociales económicos y culturales, por la reincorporación de todas y todos los trabajadores despedidos en el gobierno de Macri y Michetti.

* contra las políticas de ajuste y concentración económica y financiera, contra los procesos de despojo de tierras de las comunidades campesinas en todo el país.

* por los derechos de las mujeres, en especial el cumplimiento de todas las leyes resistidas por la cultura patriarcal, el sistema educativo y el sistema de salud.

* por nuevas políticas y patrocinios jurídicos gratuitos para las víctimas de violencia de genero

* por la sanción del derecho al aborto legal seguro y gratuito, deuda de la democracia.

* contra la criminalización de la protesta social, libertad de todos los presos políticos, Libertad a Milagro Sala y a todos los presos y presas políticas de Jujuy.

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A continuación, transcribimos la declaración de la Secretaria de derechos de las mujeres, igualdad de género y diversidad de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos

La APDH es un organismo de derechos humanos fundado en diciembre de 1975 en defensa de la democracia entonces amenazada por las bandas paramilitares y el accionar represivo del Estado, preludio del sangriento golpe militar del 24 de marzo del 1976.

Desde entonces varias generaciones de compañeros y compañeras comprometidos en estas causas han contribuido con su tarea y ejemplo a sostener las banderas del Juicio y castigo a los culpables del genocidio y a alentar - ya en democracia -las luchas por la plena vigencia de los derechos económicos sociales y culturales de los sectores populares agraviados por los procesos cíclicos de ajuste y concentración económica. La APDH es consecuente también en la defensa de los pueblos originarios, discriminados brutalmente por el sistema oligárquico que los despoja de sus tierras y derechos.

En los últimos años, la perspectiva de género se ha abierto paso en las organizaciones sociales y políticas, incorporando a la denuncia de las condiciones de explotación laboral, social y étnica, la de la opresión que ha invisibilizado a las  mujeres y al colectivo LGBTTI durante gran parte de nuestra historia.

La sociedad contemporánea está atravesada de múltiples contradicciones y opresiones, la social, que pone a los trabajadores y desocupados como variable de ajuste para aumentar el margen de ganancia del capital concentrado, la étnica, que desconoce y violenta los derechos de los pueblos originarios de nuestra América, y la de género que discrimina a mujeres, gays, lesbianas y trans por su condición, negándoles el derecho a la identidad, o considerándolos objetos a manipular como propiedad o como mercancía.

Esta sociedad que solamente reconoce como patrón de normalidad la heterosexualidad obligatoria, y que violenta a quienes considera subordinados,  es una sociedad profundamente patriarcal que ejerce su poder opresivo a través de múltiples violencias.

Definimos al patriarcado como un sistema cultural/social/ideológico, basado en la existencia de relaciones subordinadas entre los géneros. En el origen de las Violencias, ubicamos la discriminación hacia las mujeres, a quienes la cultura patriarcal consideró inferiores y subordinadas al varón.

Detallamos los objetivos aprobados en nuestro último Encuentro Nacional de militantes:

* Proponemos desarrollar múltiples acciones para capacitar en DDHH con perspectiva de géneros a los efectores de salud, educación, justicia, niñez y mujer.

*  Exigimos el cumplimiento integral de la ley 26485 en todo el territorio nacional y el desarrollo del Plan Federal previsto en la misma y recientemente presentado por el Consejo Nacional de la Mujer.  Entre otras cuestiones incluye:

a) la creación de dispositivos de acompañamiento a las víctimas de violencia de género b) la capacitación para  funcionarios de justicia que tratan casos de violencias.
c) nuevas y más desarrolladas e integrales políticas públicas. Creación de Centros integrales de la Mujer, con patrocinios jurídico y contención psico-social.
d) recursos económicos y de salida laboral y educativa para las mujeres asistidas.
e) el fortalecimiento y difusión de la línea 144, gratuita, con personal especializado que atiende denuncias por violencia de género.

* Exigimos el cumplimiento por parte de profesionales de salud e Instituciones dedicadas a la Salud del Protocolo sobre la Interrupción Legal de Embarazo (ILE).

*  Apoyamos la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, seguro y gratuito.

*  Exigimos la aplicación efectiva de la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral promulgada aplicada con reticencias y rechazos en los establecimientos educativos. Garantizar este Programa con el accionar efectivo de Gabinetes en las escuelas.

* Celebramos la creación y la continuidad de la Defensoría del Público, que monitorea el lenguaje sexista en los medios radiales, televisivos y de prensa en los cuales se rebaja y discrimina a las mujeres.

* Exigimos también que el Poder Judicial aplique cabalmente la legislación con perspectiva de género.  

* Luchamos por erradicar todo tipo de discriminación laboral, y en particular proponemos la inclusión laboral y educativa de las personas en situación de prostitución, una de las múltiples formas de violencia y explotación.

*  Reclamamos el acceso a sus derechos del colectivo LGBTTI, la puesta en vigencia de la Ley de cupo trans en la Pcia de Buenos Aires y su aprobación en todos los distritos.

*Vemos necesario efectuar el seguimiento de la Ley 26472 sobre mujeres privadas de su libertad embarazadas o con hijos/as pequeños (4 años de edad) y procurar el acceso a los derechos sociales económicos y culturales.

* Reclamamos la aprobación en el Congreso Nacional de los proyectos de Ley de Licencias compartidas, como herramienta fundamental  para una nueva cultura democrática de las organizaciones familiares.

Por la reincorporación de todas y todos los trabajadores despedidos a partir de la asunción del gobierno de Macri y Michetti.
Por la libertad de Milagro Sala y de todos los luchadores y luchadoras sociales y políticos en nuestras provincias.

En este 31 Encuentro Nacional de Mujeres desde la APDH unimos nuestras voces a quienes luchan por una sociedad libre de violencias y de opresión, en la cual se respete la autonomía y los proyectos de vida de cada una de las mujeres de nuestra Patria. Una sociedad libre de redes de trata y de explotación sexual, libre de violencia de género, con pleno respeto a la diversidad étnica, sexual, y de géneros.








martes, 20 de septiembre de 2016

Comite por la libertad de Milagro Sala en Montreal Canada



El martes 20 de septiembre de 2016, nuestro «Comité por la libertad de Milagro Sala - Montreal» presentará el documental «Tupac Amaru: algo está cambiando» en el Auditoire de Radio Centre-Ville, 5212, boulevard St-Laurent, Montreal, a las 19 horas.
La película es en español con subtítulos en inglés. Habrá traducción “susurrada” para quienes no hablen inglés o español.




miércoles, 14 de septiembre de 2016

En Jujuy no hay justicia independiente ni estado de derecho. Morales persigue a luchadores sociales

ALLANARON LA CASA DE GRACIELA LOPEZ.

 EL VIERNES DENUNCIÓ ANTE LA COMISIÓN DE ORGANISMOS HUMANOS LA SITUACIÓN DE PERSECUCIÓN POLÍTICA EN JUJUY




“ME PUSIERON EL RIFLE EN EL CUELLO. PENSÉ QUE ME IBAN A MATAR”
       

Esta tarde la Brigada de Investigaciones de Jujuy allanó el domicilio de Graciela López, integrante de la Red de Organizaciones Sociales y dirigente cercana a Milagro Sala. López el pasado viernes denunció la situación de persecución política en Jujuy ante una comisión de diputados nacionales, provinciales y diversos organismos que viajaron especialmente a la provincia para tomar conocimiento de las violaciones a los derechos humanos. Angustiada y llorando expresó: “Pensé que me iban a matar. Ya no sé qué más quieren”.
“Me pegaron en la cabeza, me pusieron el rifle en el cuello. Pensé que me iban a matar. Me llevaron el único dinero que tenía, de mi sueldo, con ticket del banco. Era el primer sueldo que cobro desde octubre del año pasado. Ya no se que quieren hacer conmigo”, dijo.
López relató que a las 18.30 la Brigada tocó la puerta de su domicilio. “Justo me estaba por duchar porque iba a salir para Jujuy. Les pedí que me permitieran un momento para que traiga la llave y patearon la puerta. Me tiraron al piso y me pusieron un arma en el cuello. Recién después de un rato llamaron a una testigo”, reclamó.
Consultada sobre la orden de allanamiento, López indicó que una vez que terminó el operativo llegó alguien de civil con la resolución judicial y que al ingresar al domicilio la policía le dijo que ella tenía que saber que iban a ir ya que era de público conocimiento que se realizaría el procedimiento.
Este nuevo allanamiento se inscribe en el marco de persecución política que se vive en la provincia desde el pasado 10 de diciembre y que tiene ya 11 presos políticos en la provincia, encabezados por Milagro Sala privada ilegalmente de su libertad el 16 de enero pasado.

martes, 13 de septiembre de 2016

II JORNADAS DE NIÑEZ Y ADOLESCENCIA EN EL NUEVO CÓDIGO CIVIL

II JORNADAS DE LA DEFENSORÍA SOBRE NIÑEZ Y ADOLESCENCIA EN EL NUEVO CÓDIGO CIVIL – 8 Y 9/9 - 2016






Su objetivo fue debatir estrategias para la prevención y erradicación de los malos tratos y abusos hacia niños, niñas y adolescentes.
La Defensoría del Pueblo, el Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CASACIDN), la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), la Presidencia de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la Legislatura porteña y el Foro contra la Violencia Institucional organizaron el 8 y 9 de septiembre en Av. Belgrano 673 un encuentro para debatir estrategias para la prevención y erradicación de los malos tratos y abusos hacia niños niñas y adolescentes.
La jornada del jueves 8 de septiembre comenzó con palabras de apertura de María Elena Naddeo, Directora General del Centro de Atención de Niñez, Adolescencia, Género y Diversidad de la Defensoría del Pueblo, quien destacó que “el sistema de protección integral de los derechos de la infancia se fue construyendo de a poco y hoy es necesario difundir la herramienta que aporta  nuevos elementos positivos a su desarrollo”.
El primer panel analizó la ampliación de derechos en el nuevo Código Civil y fue coordinado por María Elena Naddeo. Nelly Minyersky, profesora consulta de la Facultad de Derecho y titular de la Maestría en Políticas Infanto Juveniles de la Universidad de Buenos Aires, hizo un repaso por la historia del derecho relacionado a la niñez y adolescencia. Manifestó que “la reforma del Código era necesario. El niño dejó de ser un objeto para pasar a tener voz”. Además, la especialista se refirió al nuevo concepto de Responsabilidad Parental y a la prohibición de los castigos corporales. 
Por otra parte, Marisa Graham, ex Subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia de Nación, expuso sobre adopción en el nuevo Código Civil y se refirió al desafió que implica su aplicación e interpretación. Manifestó que “la nueva normativa establece que los niños son parte del proceso de adopción y los saca de la visión de objeto de transición. Además, por primera vez hay un reconocimiento de la familia de origen del niño”.
Bajo la consigna Impacto del maltrato en la vida de los niños y coordinado por José Machain, plenarista del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, Florencia Gentile, también plenarista del CDNNYA por la Legislatura, expuso sobre el impacto de la violencia y sus efectos sociales. “Hay tres efectos que hay que tener en cuenta: las agresiones físicas se continúan en cadenas de violencia; la distribución de la violencia es desigual; y la violencia termina siendo un lenguaje expresivo”, señaló. Por su parte Nora Schulman, Directora Ejecutiva de CASACIDN, expuso sobre el abuso sexual infantil. Explicó que el camino que suele atravesar un niño luego de un abuso es “penoso, angustiante y es revictimizado por tener que contar varias veces todo lo que vivió”. Finalmente, el psicoanalista Juan Carlos Volnovich detalló sobre el derecho de cada niño, niña y adolescente a saber sobre su identidad y origen. Manifestó que “la peor de las violencias no es la física sino el abandono liso y llano”.
Luego, en la mesa sobre “Dispositivos de denuncias, estadísticas y realidades complejas” disertaron la socióloga Cristina Erbaro, de la Dirección de Políticas Públicas e Investigación del Consejo de los Derechos de Niños, Niñas Y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad, y Leonardo de Petris, miembro de la comisión directiva del Hogar Casona de los Barriles.

Erbaro expuso las últimas encuestas de violencia intrafamiliar y otras problemáticas de salud y educación y puntualizó que: “Lo que tenemos que tener es criterios que enlacen la información y los indicadores que vienen de distintas áreas, para que la producción de datos nos permita después hacer un análisis más cercano a la realidad de los pibes”. Agregó además que plantear la información estadística como una política pública, “es indispensable para pensar dispositivos de intervención”.
En tanto, de Petris señaló que se observa un notable aumento en el número de denuncias. “Hay una mayor disposición a denunciar los hechos, menos miedo a efectuar estas denuncias en los distintos organismos correspondientes, como la línea 102, las Defensorías zonales, las guardias de abogados, el  propio Consejo, los Juzgados de Familia y Asesoría Tutelar, la Defensoría Pública de Menores Incapaces y la Defensoría del Pueblo”, aseveró.  
En el último panel del día, acerca del tema “Políticas públicas de inclusión en la prevención y atención de las víctimas”, participaron María Elena Naddeo, la abogada y psicoanalista Adriana Granica, Coordinadora del equipo de Abogados del Niño de la Asociación de Abogados de Buenos Aires, y el psiquiatra infanto juvenil Javier Indart, Coordinador del Departamento Violencia Familiar del Hospital Elizalde.
La Directora del Centro de Atención de Niñez de la Defensoría, Naddeo, exhibió una serie de placas sobre: el abuso de poder en la sociedad y cultura patriarcal, los sectores históricamente discriminados (niños y mujeres), la necesidad de políticas de Estado como la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo, la Ley 26061 –que destaca a los niños como sujetos de derechos- en el nuevo Código Civil y la importancia de superar los estereotipos y mandatos de la opresión, erradicar las redes de trata y explotación sexual y fortalecer el sistema de protección.
Por su lado, Granica expresó que cuando apareció la figura del abogado del niño, fue “altamente sugerente para pensar en cómo trabajar para que esta palabra sea escuchada, sin informes psicológicos o pericias, sino que el niño con su propia voz pudiera expresarse”. Mientras que Javier Indart indicó que entre los principales problemas se encuentran los métodos de comunicación, las dificultades en los procesos terapéuticos y los protocolos.

Antes de culminar el primer encuentro, el Defensor del Pueblo porteño, Alejandro Amor, se presentó en el evento para saludar y agradecer a los especialistas. Amor aprovechó la oportunidad para manifestar que uno de los problemas más serios que atraviesa el país, en particular en algunas provincias como Misiones y Corrientes, es la venta de chicos y la prostitución. Por eso, “exigimos la designación del Defensor de Niñas, Niños y Adolescentes a nivel nacional”, determinó.  El Defensor aclaró que no es una cuestión política circunstancial de “poner a alguien”, sino que se trata de una razón institucional fundamental para la defensa de la vida, la salud y la integridad de las niñas, niños y adolescentes de toda la República Argentina.


“La normativa está vigente, el Estado, la Justicia y los organismos existimos, sin embargo la violación reiterada de derechos es una constante. Por eso, desde la Defensoría del Pueblo reafirmamos las convicciones y la vigencia plena de los derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes”, concluyó.
El segundo día de la jornada contó con la participación de Rubén Efron (miembro de la Asamblea Permanente de Derchos Humanos), Luis Duacastella (Defensor General Adjunto del Ministerio Público de la Defensa porteño), Gustavo Gallo (Defensor a cargo de la Unidad Funcional para Menores de 16 años de la Defensoría General de la Nación), y Emiliano Bizaro (representante de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, quienes debatieron sobre el traspaso de los institutos penales al ámbito de la Ciudad.
En primer lugar, Efron se refirió a la dificultad de “quedar atrapados en los aspectos técnicos, políticos y administrativos del traspaso y no ver la problemática de fondo de los niños y jóvenes infractores de la ley”. Asimismo destacó la importancia de hacer un cuestionamiento de la lógica y las prácticas punitivas a las que cateterizo como “formas de aniquilamiento subjetivo de los jóvenes”.
En segundo término, Duacastella señaló la contradicción que entraña el traspaso ya que “desde el año ’94 está pendiente la transferencia de jurisdicción y competencias judiciales a la órbita local”. En relación al rol de los organismos de control de la Ciudad aseguró que “el Ministerio Público tiene la obligación de intervenir en los institutos, porque en las situaciones de privación de la libertad es donde más se vulneran los Derechos Humanos”.
A continuación, Gallo sostuvo que los institutos penales no deberían estar a cargo del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes ya que implicaría una incompatibilidad con su función de defensa de derechos y seguimiento de las políticas públicas de infancia. Por otra parte, propuso que junto a la transferencia se discuta una nueva institucionalización de los centros de detención “que tenga en cuenta a los chicos como sujetos de derecho y que les garantice una verdadera inclusión social”.
Por último, Bizaro centró su exposición en la situación de los trabajadores afectados al circuito penal nacional, el destino del sistema penal de la Ciudad, el origen de los recursos, y los controles interjurisdiccionales. Finalmente afirmó que “el debate sobre la infancia y la adolescencia debe ser complementado con el discurso social y de los trabajadores de las áreas de niñez”.
A modo de cierre, María Elena Naddeo expresó que este tipo de jornadas “son muy apasionantes, tienen una carga académica y emocional muy fuerte ya que estamos reflexionando sobre nuestras propias prácticas como profesionales y especialistas en los derechos de los chicos. Lo peor que puede pasar es que estos dispositivos de encierro pasen a la órbita de Seguridad o de Justicia. Si la transferencia avanza, hay que trabajar para garantizar que se haga de manera ordenada y pasen a depender de ámbitos donde haya espacios especializados en infancia y adolescencia”.


Tomado de 
www.defensoria.org.ar



domingo, 10 de julio de 2016

PREMIO 8 DE MARZO - MARGARITA PONCE - JURADO CONVOCADO POR UNION DE MUJERES ARGENTINAS

María Elena Naddeo recibe el premio 8 de Marzo

Enorme alegría compartir esta noticia con todxs lxs compañerxs de ILEPOS


viernes, 8 de julio de 2016

9 de julio Bicentenario de la independencia – El peor retroceso político y social


“Festejaremos el Bicentenario en la Marcha Federal hasta llegar con el pueblo a la Plaza de Mayo”



Por María Elena Naddeo

Doscientos años de nuestra vida independiente.  Pcias Unidas del Río de la plata,  Confederación Argentina, República Argentina.

Independencia política que nunca pudo traducirse en real autonomía de los poderes económicos internacionales, primero de Gran Bretaña, luego de la esfera delos EEUU,   del Banco Mundial y del FMI. Con distintos momentos de confrontación, como lo fue en la última década la lucha contra los fondos buitres.
Hasta hace pocos meses imaginábamos para el Bicentenario un acto impresionante de movilización popular junto a los presidentes y presidentas progresistas de América Latina y el Caribe.

En cambio hoy tenemos un contexto de retroceso del movimiento emancipador. en el cual EEUU vuelve a retomar la iniciativa política alentando el golpe blanco contra Dilma Roussef en Brasil. Y de la mano de Cambiemos, del presidente Macri,  acercando a nuestro país a la alianza del Pacifico.

Un contexto que nos aleja de la expectativa en la consolidación de la UNASUR y del Banco del sur, con un brutal ajuste que se descarga en  los trabajadores y  las familias de sectores populares, a través despidos,  recortes presupuestarios y tarifazos.

Por eso esta celebración del 9 de julio de 1816/2016  es plenamente contradictoria y cargada de tristezas e incertidumbres, con luchadores sociales presos y presas, como Milagro Sala en Jujuy – detenida para destrozar el poder popular desarrollado por la Agrupación Túpac Amaru.

Con Pitu Salvatierra, delegado de la villa 15, detenido en la cárcel de Ezeiza cuando debería estar en un tratamiento de rehabilitación por su adicción.

Con la joven Belén presa con una  condena de 8 años a causa de un aborto espontáneo ocurrido en el hospital de la ciudad de Tucumán.

En este 9 de julio de 2016,  en el Bicentenario, nos convocamos para recuperar la energía militante y  resistir el modelo de ajuste y exclusión,  llamando a la participación activa en la Marcha federal del 17 de agosto junto con la CTA y los organismos de derechos humanos.

Allí estaremos festejando junto al pueblo movilizado, luchando por la segunda y definitiva independencia.



PD: Aquí  en la sede central de la Agrupación Tupac Amaru en Jujuy, la oficina de la Diversidad, allí las compañeras nos contaron como a partir del trabajo en las cooperativas de vivienda lograron la inserción y el pleno acceso a los derechos humanos, incluso superando las violencias y la situación de prostitución. 

jueves, 7 de julio de 2016

Luces y sombras de los progresismos en América Latina. Excelente articulo de Jorge Beinstein

El lumpen...capitalismo

 por Jorge Beinstein *
Macri (Argentina), Santos (Colombia), Capriles (Venezuela), Temer (Brasil), Kuczynski (Perú), Piñera (Chile).
La coyuntura global está marcada por una crisis deflacionaria motorizada por las grandes potencias. La caída de los precios de las commodities descubre el desinfle de la demanda internacional mientras tanto se estanca la ola financiera, muleta estratégica del sistema durante las últimas cuatro décadas. La crisis de la financierización de la economía mundial va ingresando de manera zigzagueante en una zona de depresión, las principales economías capitalistas tradicionales crecen poco o nada y China se desacelera rápidamente. No presenciamos la “recomposición” política-económica-militar del sistema como lo fue la reconversión keynesiana (militarizada) de los años 1940 y 1950 sino su degradación general.
El progresismo
Inmersa en este mundo se despliega la coyuntura latinoamericana donde convergen dos hechos notables: la declinación de las experiencias progresistas y la prolongada degradación del neoliberalismo que las precedió y las acompañó desde países que no entraron en esa corriente de la que ahora ese neoliberalismo degradado aparece como el sucesor.
Los progresismos latinoamericanos se instalaron sobre la base de los desgastes y en ciertos casos de las crisis de los regímenes neoliberales y cuando llegaron al gobierno los buenos precios internacionales de las materias primas sumados a políticas de expansión de los mercados internos les permitieron recomponer la gobernabilidad.
El ascenso progresista se apoyó en dos impotencias; la de la derechas que no podían asegurar la gobernabilidad, colapsadas en algunos casos (Bolivia en 2005, Argentina en 2001-2002, Ecuador en 2006, Venezuela en 1998) o sumamente deterioradas en otros (Brasil, Uruguay, Paraguay) y la impotencia de las bases populares que derrocaron gobiernos, desgastaron regímenes pero que incluso en los procesos más radicalizados no pudieron imponer revoluciones, transformaciones que fueran más allá de la reproducción de las estructuras de dominación existentes.
En Brasil el zigzagueo entre un neoliberalismo “social” y un keynesianismo light casi irreconocible fue reduciendo el espacio de poder de un progresismo que desbordaba fanfarronería “realista” (incluida su astuta aceptación de la hegemonía de los grupos económicos dominantes). La dependencia de las exportaciones de commodities y el sometimiento a un sistema financiero local transnacionalizado terminaron por bloquear la expansión económica. Finalmente, la combinación de la caída de los precios internacionales de las materias primas y la exacerbación del pillaje financiero precipitaron una recesión que fue generando una crisis política sobre la que empezaron a cabalgar los promotores de un “golpe blando” ejecutado por la derecha local y monitoreado por los Estados Unidos.
En Argentina el “golpe blando” se produjo protegido por una máscara electoral forjada por una manipulación mediática desmesurada. El progresismo kirchnerista en su última etapa había conseguido evitar la recesión aunque con un crecimiento económico anémico sostenido por un fomento del mercado interno respetuoso del poder económico.
Restauraciones
Por lo general el progresismo califica a sus derrotas o amenazas de derrotas como victorias o peligros de regreso del pasado neoliberal. También suele utilizarse el término “restauración conservadora”, pero ocurre que esos fenómenos son sumamente innovadores, tienen muy poco de “conservadores”. Cuando evaluamos a personajes como Aecio Neves, Mauricio Macri o Henrique Capriles no encontramos a jefes autoritarios de elites oligárquicas estables sino a personajes completamente inescrupulosos, sumamente ignorantes de las tradiciones burguesas de sus países, incluso en ciertos casos con miradas despreciativas hacia las mismas.
Otro aspecto importante de la coyuntura es la irrupción de movilizaciones ultra-reaccionarias de gran dimensión donde las clases medias ocupan un lugar central. Los gobiernos progresistas suponían que la bonanza económica facilitaría la captura política de esos sectores sociales pero ocurrió lo contrario: las capas medias se derechizaban mientras ascendían económicamente, miraban con desprecio a los de abajo y asumían como propios los delirios neofascistas de los de arriba. El fenómeno sincroniza con tendencias neofascistas ascendentes en Occidente, desde Ucrania hasta los Estados Unidos pasando por Alemania, Francia, Hungría. Es una expresión cultural del neoliberalismo decadente, pesimista, de un capitalismo nihilista ingresando en su etapa de reproducción ampliada negativa donde el apartheid aparece como la tabla de salvación.
Pero este neofascismo latinoamericano incluye también la reaparición de viejas raíces racistas y segregacionistas que habían quedado tapadas por las crisis de gobernabilidad de los gobiernos neoliberales, la irrupción de protestas populares y las primaveras progresistas. Sobrevivieron a la tempestad y en varios casos resurgieron incluso antes del comienzo de la declinación del progresismo como en Argentina el egoísmo social de la época de Menem o el gorilismo racista anterior.
Una observación importante es que el fenómeno asume características de tipo “contrarrevolucionario”, apuntando hacia una política de tierra arrasada, de extirpación del enemigo progresista. Es lo que se ve actualmente en Argentina o lo que promete la derecha en Venezuela o Brasil. La blandura del contrincante, sus miedos y vacilaciones excitan la ferocidad reaccionaria. Refiriéndose a la victoria del fascismo en Italia Ignazio Silone la definía como una contrarrevolución que había operado de manera preventiva contra una amenaza revolucionaria inexistente. Esa no existencia real de amenaza o de proceso revolucionario en marcha, de avalancha popular contra estructuras decisivas del sistema desmoronándose o quebradas, envalentona (otorga sensación de impunidad) a las elites y su base social.
Si el progresismo fue la superación fracasada del fracaso neoliberal, este neofascismo subdesarrollado exacerba ambos fracasos inaugurando una era de duración incierta de contracción económica y desintegración social. Basta ver lo ocurrido en Argentina con la llegada de Macri a la presidencia: en unas pocas semanas el país pasó de un crecimiento débil a una recesión que se va agravando rápidamente producto de un gigantesco pillaje. No es difícil imaginar lo que puede ocurrir en Brasil o en Venezuela que ya están en recesión si la derecha conquista el poder político.
La caída de los precios de las commodities y su creciente volatilidad, que la prolongación de la crisis global seguramente agravará, han sido causas importantes del fracaso progresista y aparecen como bloqueos irreversibles de los proyectos de reconversión elitista-exportadora medianamente estables. Las victorias derechistas tienden a instaurar economías funcionando a baja intensidad, con mercados internos contraídos e inestables. Eso significa que la supervivencia de esos sistemas de poder dependerá de factores que los gobiernos pretenderán controlar. En primer término el descontento de la mayor parte de la población aplicando dosis variables de represión, embrutecimiento mediático, corrupción de dirigentes y degradación moral de las clases bajas. Se trata de instrumentos que la propia crisis y la combatividad popular pueden inutilizar. En ese caso el fantasma de la revuelta social puede convertirse en amenaza real.
EE.UU.
Los Estados Unidos desarrollan una estrategia de reconquista de América Latina aplicándola de manera sistemática y flexible. El golpe blando en Honduras fue el puntapié inicial al que le siguió el golpe en Paraguay y un conjunto de acciones desestabilizadoras, algunas muy agresivas, de variado éxito que fueron avanzando al ritmo de las urgencias imperiales y del desgaste de los gobiernos progresistas. En varios casos las agresiones más o menos abiertas o intensas se combinaron con buenos modales que intentaban vencer sin violencias militar o económica o sumando dosis menores de las mismas con operaciones domesticadoras. Donde no funcionaba eficazmente la agresión empezó a ser practicado el ablande moral, se implementaron paquetes persuasivos de configuración variable combinando penetración, cooptación, presión, premios y otras formas retorcidas de ataque psicológico-político.
El resultado de ese despliegue complejo es una situación paradojal: mientras los Estados Unidos retroceden a nivel global en términos económicos y geopolíticos, van reconquistando paso a paso su patio trasero latinoamericano. La caída de Argentina ha sido para Estados Unidos una victoria de gran importancia trabajada durante mucho tiempo a lo que es necesario agregar tres maniobras decisivas de su juego regional: el sometimiento de Brasil, el fin del gobierno chavista en Venezuela y la rendición negociada de la insurgencia colombiana.
Perspectivas populares
Más allá de la curiosa paradoja de un Estados Unidos decadente reconquistando su retaguardia territorial, desde el punto de vista de la coyuntura global, de la decadencia sistémica del capitalismo, la generalización de gobiernos pro-norteamericanos en América Latina puede ser interpretada superficialmente como una gran victoria geopolítica de los Estados Unidos. Pero si profundizamos el análisis e introducimos por ejemplo el tema del agravamiento de la crisis impulsada por esos gobiernos tenderíamos a interpretar al fenómeno como expresión específica regional de la decadencia del sistema global.
El alejamiento del estorbo progresista puede llegar a generar problemas mayores a la dominación estadounidense, si bien las inclusiones sociales y los cambios económicos realizados por el progresismo fueron insuficientes, embrollados, estuvieron impregnados de limitaciones burguesas y si su autonomía en materia de política internacional tuvo una audacia restringida; lo cierto es que su recorrido ha dejado huellas, experiencias sociales, dignificaciones (suprimidas por la derecha) que serán muy difícil extirpar y que en consecuencia pueden llegar a convertirse en aportes significativos a futuros (y no tan lejanos) desbordes populares radicalizados.
La ilusión progresista de humanización del sistema, de realización de reformas “sensatas” dentro de los marcos institucionales existentes, puede pasar de la decepción inicial a una reflexión social profunda, crítica de la institucionalidad conservadora, de la opresión mediática y de los grupos de negocios parasitarios. En ese caso la molestia progresista podría convertirse tarde o temprano en huracán revolucionario no porque el progresismo como tal evolucione hacia la radicalidad anti-sistema sino porque emergería una cultura popular superadora, desarrollada en la pelea contra regímenes condenados a degradarse cada vez más.
* Economista. Docente de la Universidad de Buenos Aires.
publicado en Pagina 12, suplemento económico CASH, domingo 26 de junio 2016


domingo, 29 de mayo de 2016

Alvaro Garcia Linera, vicepresidente de Bolivia, en Fac. Ciencias Sociales 27 de mayo 2016

 elloropolitico |  27-05-2016 |  16 |  Tweet |

DISERTACIÓN DE ÁLVARO GARCÍA LINERA EN SOCIALES



Muy buenas tardes a todos, muy buenas tardes a todas. Como buen populista, voy a hablar de pie. Quiero agradecer a cada uno de ustedes que se han tomado el tiempo para hacerse presentes en este hermoso escenario, para venir a dialogar y compartir las lecturas que tenemos sobre lo que está pasando en nuestro continente. Agradecer infinitamente a los compañeros de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. También a Carlos, que cuando fue a Bolivia me dijo: tienes que venir Álvaro, y acá estamos, cumpliendo con nuestro compromiso. Gracias por la invitación. Saludar también al compañero Eduardo por sus reflexiones sobre el papel del Estado y su propuesta de este republicanismo popular, plebeyo. Y al profesor Emir Sader, de quien hemos aprendido mucho y de quien seguramente seguiremos aprendiendo más en el porvenir.
Yo quisiera hacer una reflexión de lo que está pasando en el Continente, de lo que veo que ocurre en el Continente. No estamos en un buen momento. Tampoco es un momento terrible. Pero este es un momento de inflexión histórica. Algunos hablan de un retroceso, de un avance los restauradores. Lo cierto es que en el último año, después de diez años de intenso avance, de irradiación territorial de gobiernos progresistas y revolucionarios en el Continente, este avance se ha detenido, y en algunos casos ha retrocedido, y en otros casos está en duda su continuidad. De manera fría, como lo tiene que hacer un revolucionario, tiene que hacer un análisis de plaza, como decía Lenin, en terminología militar, analizar las fuerzas y escenarios reales que hay, sin ocultar nada, porque dependiendo de la claridad del análisis que uno hace, es que sabrá encontrar las potencias, las fuerzas reales prácticas del avance futuro.
No cabe duda que hay una limitación o una contracción territorial de este avance de los gobiernos progresistas. Allá donde han triunfado las fuerzas conservadoras, hay un acelerado proceso de reconstitución de las viejas elites de los años 80 y 90, que nuevamente quieren asumir el control de la gestión estatal, el control de la función estatal. En términos culturales, hay un esfuerzo denodado desde los medios de comunicación, desde las ONG, desde intelectuales orgánicos de la derecha, por devaluar, por poner en duda, por cuestionar la idea y el proyecto de cambio y de revolución.
Todo esto dirige su ataque haciaa lo que podemos considerar como la década dorada, la década virtuosa de América Latina. Son más de diez años que el Continente, de manera plural y diversa, unos  más radicales que otros, unos más urbanos, otros más rurales, con distintos lenguajes muy diversos, pero de una manera muy convergente, América latina, dese los años 2000, ha vivido los años de mayor autonomía y de mayor construcción de soberanía que uno pueda recordar desde la fundación de los Estados en el siglo XIX.
Cuatro cosas caracterizaron esta década virtuosa latinoamericana.
Lo primero lo político: un ascenso en lo social y fuerzas populares que asumen el control del poder del Estado, superando el viejo debate de principios de siglo que si es posible cambiar el mundo sin tomar el poder, los sectores populares, trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres, clases subalternas, superan ese debate teoricista y contemplativo de una manera práctica. Asumen las tareas de control del Estado. Se vuelven Diputados, asambleístas, senadores, asumen función pública, se movilizan, hacen retroceder políticas neoliberales, toman gestión estatal, modifican políticas públicas, modifican presupuestos, y en diez años asistimos a lo que podría denominarse una presencia de lo popular, de lo plebeyo, en sus diversas clases sociales, en la gestión del Estado.
Igualmente en esta década asistimos a un fortalecimiento de la sociedad civil: sindicatos, gremios, pobladores, vecinos, estudiantes, asociaciones, comienzan a diversificarse y a proliferar por distintos ámbitos. Se rompe la noche neoliberal de apatía, de simulación democrática, para recrear una potente sociedad civil que asume un conjunto de tareas en conjunción con los nuevos Estados latinoamericanos.
En lo social, en Brasil, en Venezuela, en Argentina, en Bolivia, en Ecuador, en Paraguay, en Uruguay, en Nicaragua, en El Salvador, vamos a asistir a una potente redistribución de la riqueza social. Frente a las políticas de ultra-concentración de la riqueza, que había convertido al continente latinoamericano en uno de los continentes más injustos del mundo, desde los años 2000, a la cabeza de gobiernos progresistas y revolucionarios, asistimos a un poderoso proceso de redistribución de la riqueza. Esta redistribución de la riqueza va a llevar a una ampliación de las clases medias, no en el sentido sociológico del término, sino en el sentido de su capacidad de consumo. Se amplía la capacidad de consumo de los trabajadores, de los campesinos, de los indígenas, de distintos sectores sociales subalternos.
Igualmente, América Latina va a llevar adelante la limitación de las desigualdades sociales que no habían podido lograrse en los últimos 100 años. Las diferencias en los porcentajes entre el 10% más rico y el 10% de los más pobres, que arrojaba cifras de más de 100, 150, 200 veces en la década del 90, al finalizar la primera década del siglo XXI, se ha reducido a 80, 60, a 40, de una manera que amplía la participación e igualdad de los sectores sociales.
En lo económico, con mayor o menor intensidad cada uno de los gobiernos de estos Estados va a ensayar propuestas post-neoliberales en la gestión económica. No estamos hablando todavía de propuestas socialistas. Estamos hablando de propuestas post-neoliberales, que permiten que el Estado retome un fuerte protagonismo. Algunos países llevarán adelante procesos de nacionalización de empresas privadas o llevarán adelante la creación de empresas públicas, la ampliación del aparato estatal, la ampliación de la participación del Estado en la economía, para generar formas post-neoliberales de la gestión de la economía, recuperando la importancia del mercado interno, recuperando la importancia del Estado como distribuidor de la riqueza, recuperando la participación del Estado en áreas estratégicas de la economía.
En política externa, se va a constituir lo que podríamos denominar de una manera informal, una internacional progresista y revolucionaria a nivel continental. No va a existir un COMITERN, como en la vieja Unión Soviética, pero de alguna manera, el Presidente Lula, el Presidente Kirchner, el Presidente Correa, el Presidente Evo, el Presidente Chávez, van a asumir lo que podríamos llamar una especie de comité central, de una internacional latinoamericana, que va a permitir pasos gigantescos en la constitución de nuestra independencia. En esta década, la OEA, que anteriormente decidía los destinos de nuestro continente bajo la batuta de Estados Unidos, que ponían el dinero y ponían con eso todas las disposiciones, surgirá la CELAC, surgirá la UNASUR, surgirá una integración propia de latinoamericanos, sin Estados Unidos, sin la necesidad de tutelajes, sin la necesidad de patrones.
Igualmente, la solidaridad entre los gobiernos y entre los países para consolidar una política y externa se llevará adelante. Recordaba el compañero Carlos Ghiroti, cuando él estuvo en Santa Cruz cuando había un golpe de Estado en Bolivia. En ese entonces, 5 de los 9 departamentos que tiene Bolivia, estaban bajo control de la derecha. El Presidente Evo, ni este Vicepresidente, podíamos aterrizar en esos departamentos, no podíamos controlar las autoridades en esos departamentos, no podíamos hacer gestión ahí, el país estaba dividido, la derecha había asumido el control político, había dualizado el poder, amenazaba y llevaba adelante un golpe de Estado, amenazaba con guerra civil. Y en estos tiempos, fue la UNASUR, fue el Presidente Kirchner, fue el Presiente Chávez, fue el Presidente Correa, fue el Presidente Lula, que nos ayudaron para restablecer el orden.
En conjunto, entonces, el continente, en esta década virtuosa, llevó adelante cambios políticos: la participación del pueblo en la construcción de Estados de nuevo tipo. Cambios sociales: redistribución de la riqueza y reducción de las desigualdades. Economía: participación activa del Estado en la economía, ampliación del mercado interno, creación de nuevas clases medias. En lo internacional, integración política del Continente. No es poca cosa en diez años, que son quizás los años, desde el siglo XIX, más importantes de integración, de soberanía, de independencia, que ha tenido nuestro continente.
Sin embargo, y hay que asumir de frente el debate, en los últimos meses este proceso de irradiación y de expansión territorial de gobiernos progresistas y revolucionarios, se ha estancado. Hay un regreso de sectores de la derecha, en algunos países importantísimos y decisivos del continente, hay amenaza de que la derecha retome el control en otros países, es importante que nos preguntemos por qué. ¿qué ha sucedido para que hemos llegado a esta situación? Evidentemente la derecha siempre va a intentar y buscar sabotear los procesos progresistas. Es un tema de sobrevivencia política de ellos, es un tema de control y disputa por el excedente económico. La derecha en el mundo entero, y en el continente es derecha y se vuelve empresarial, se vuelve millonaria, usufructuando los recursos públicos. Está claro que la derecha siempre va a buscar conspirar y ese es un dato de la realidad. Pero es importante que evaluemos qué cosas nosotros no hemos hecho bien, dónde hemos tenido límites, tropiezos, que ha permitido o quieren permitir que la derecha retome la iniciativa. Porque si nos damos cuenta dónde está nuestra debilidad, está claro que podemos superar esa debilidad e impedir ese regreso de la derecha o retomar nuevamente la iniciativa, para sustituir a esa derecha nuevamente con la movilización democrática del pueblo.
Yo marcaría cinco límites y cinco contradicciones que se han hecho presentes, que han aflorado en esta década virtuosa continental. No voy a marcar por orden de importancia sino simplemente por orden lógico.
Una primera debilidad, una primera falencia, que hemos tenido o podemos tener son las contradicciones al interior de la economía. Es como si le hubiésemos dado poca importancia al tema económico al interior de los procesos revolucionarios. Y ese es un peligro porque no se olviden que Lenin decía: la política es economía concentrada. Claro, en oposición, cuando uno es opositor no gestiona nada. Lanza un proyecto de país, irradia una propuesta económica, pero no gestiona. Su convocatoria hacia el pueblo es en función de propuestas, iniciativas, sugerencias, pero no todavía en función de gestión. Entonces, cuando uno es opositor importa más la política, la organización, las ideas, la movilización, acompañada de propuestas de economía más o menos atractivas, creíbles, articuladoras. Pero cuando uno es gestión de gobierno, cuando uno se vuelve Estado, la economía es decisiva. Y no siempre los gobiernos progresistas y los líderes revolucionarios han asumido la importancia decisiva de la economía cuando se está en gestión de gobierno. La base económica de cualquier proceso revolucionario es la economía. Cuidar la economía, ampliar los procesos de redistribución, ampliar el crecimiento, eran también las preocupaciones de Lenin allá en 1919, 20, 21, 22, cuando pasado el comunismo de guerra tiene que afrontar la realidad de su país destrozado. Ha resistido la invasión de siete países, ha derrotado a la derecha, pero hay siete millones de personas que han muerto de hambre. ¿Qué hace un revolucionario, qué hace Lenin? La economía. Todos los textos de Lenin después del comunismo de guerra es la búsqueda de un lado y del otro de cómo restablecer la confianza de los sectores populares, obreros y campesinos, a partir de la gestión económica, del desarrollo de la producción, de la distribución e la riqueza, del despliegue de iniciativas autónomas de campesinos, de obreros, de pequeños empresarios, incluso de empresarios, para garantizar una base económica que de estabilidad, que de bienestar a su población, habida cuenta que no se puede construir socialismo ni comunismo desde un solo país, habida cuenta que hay mercado mundial que regula las relaciones, que el mercado y la moneda no desaparecen por decreto, habida cuenta que la moneda y el mercado no desaparecen estatizando los medios de producción, habida cuenta que la economía social y comunitaria solamente podrán surgir en un contexto de avance mundial y continental como es el mercado, como es la moneda, y mientras tanto le toca a cada país resistir, crear condiciones básicas de sobrevivencia, crear condiciones básicas de bienestar para su población, pero eso sí, manteniendo el poder político en manos de los trabajadores. Se puede hacer cualquier concesión, se puede dialogar con quien sea que permita ayudar al crecimiento económico, pero siempre garantizando el poder político en manos de los trabajadores y los revolucionarios.
La economía es decisiva. En la economía nos jugamos nuestro destino como gobiernos progresistas y revolucionarios. Si no hay los satisfactores básicos, no cuenta el discurso. El discurso habrá de ser eficaz, puede crear expectativas positivas colectivas, sobre una base material de satisfacción mínima de condiciones necesarias. Si no están esas condiciones necesarias, cualquier discurso, por muy seductor, por muy esperanzador que sea, se diluye ante la base económica.
Una segunda debilidad en el tema económico. Algunos de los gobiernos progresistas y revolucionarios han adoptado medidas que han afectado al bloque revolucionario, potenciando al bloque conservador. Ciertamente que un gobierno debe gobernar para todos, es la clave del Estado. El Estado es el monopolio de lo universal, ahí radica su fuerza y su poderío, representar lo universal, sabiendo que lo universal es lo particular irradiado y articulante en el resto de los sectores. Pero gobernar para todos no significa entregar los recursos o tomar decisiones que por satisfacer a todos debiliten tu base social que te dio vida, que te da sustento y que te son al fin y al cabo los únicos que saldrán a las calles cuando las cosas se ponen difíciles. ¿Cómo moverse en esa dualidad: gobernar para todos, teniendo en cuenta a todos, pero en primer lugar, por siempre, como dice la Iglesia Católica de base, tomando una opción preferencial, prioritaria por los trabajadores, por los pobladores, por los campesinos? No puede haber ningún tipo de política económica que deje de lado a lo popular. Cuando se hace eso, creyendo que se va a ganar el apoyo de la derecha, o que va a neutralizarla, cometió un error, porque la derecha nunca es leal. A los sectores empresariales los podemos neutralizar, pero nunca van a estar de nuestro lado. Y vamos a neutralizarlos siempre y cuando vean que lo popular es fuerte y movilizado. En cuanto vean que lo popular es débil, o cuando vean que hay debilidad, los sectores empresariales no van a dudar un solo instante para levantar la mano y clavar un puñal a los gobiernos progresistas y revolucionarios.
Hay quienes dicen desde el lado de una supuesta izquierda, más izquierda, que el problema fue que los gobiernos progresistas no tomaron medidas más duras de socialización y de levantar el comunismo y de acabar con el mercado y disolverlo, como si el problema fuera un tema de voluntad o de decreto. Se puede sacar un decreto que diga que no hay mercado, sin embargo, el mercado va a seguir. Podemos sacar un decreto que diga acabar con las compañías extranjeras, sin embargo, las herramientas para los celulares y para las máquinas, van a requerir el conocimiento universal y planterio que los envuelve a todos. Un país no puede volverse autárquico. Ninguna revolución ha aguantado ni va a sobrevivir en la autarquía ni en el aislamiento. O la revolución es mundial y continental o es caricatura de revolución.
Y en lo económico, evidentemente, los gobiernos progresistas y revolucionarios significaron un empoderamiento de trabajadores, de campesinos, de obreros, mujeres, jóvenes, con mayor o menor radicalidad según el país que se tome en cuenta. Pero un poder político no va a ser duradero si no viene acompañado de un poder económico de sectores populares. ¿Qué significa eso? En cada país habrá que resolverlo. Pero poder político tiene que ir acompañado de poder económico, porque si no se va a seguir presentando la dualidad. Poder político en manos de los trabajadores, poder económico en manos de los empresarios o el Estado. Pero el Estado no puede sustituir a los trabajadores. Podrá colaborar, podrá mejorar, pero tarde o temprano tiene que ir disolviendo poder económico en los sectores subalternos. Creación de capacidad económica, creación de capacidad asociativa productiva de los sectores subalternos, esa es la clave que va a decidir a futuro la posibilidad de pasar de un post-neoliberalismo a un post-capitalismo.
El segundo problema que estamos enfrentando los gobiernos progresistas es la redistribución de riqueza sin politización social. ¿Qué significa esto? La mayor parte de nuestras medidas han favorecido a las clases subalternas. En el caso de Bolivia el 20% de los bolivianos ha pasado a las clases medias en menos de diez años. Hay una ampliación del sector medio, de la capacidad de consumo de los trabajadores, hay una ampliación de derechos, necesarios, sino, no seríamos un gobierno progresista y revolucionario. Pero, si esta ampliación de capacidad de consumo, si esta ampliación de la capacidad de justicia social no viene acompañada con politización social, no estamos ganando el sentido común. Habremos creado una nueva clase media, con capacidad de consumo, con capacidad de satisfacción, pero portadora del viejo sentido común conservador.
¿Cómo acompañar a la redistribución de la riqueza, a la ampliación de la capacidad de consumo, a la ampliación de la satisfacción material de los trabajadores, con un nuevo sentido común? ¿Y qué es el sentido común? Los preceptos íntimos, morales y lógicos con que la gente organiza su vida. ¿Cómo organizamos lo bueno y lo malo en lo más íntimo, lo deseable de lo indeseable, lo positivo de lo negativo? No se trata de un tema de discurso, se trata de un tema de nuestros fundamentos íntimos, en cómo nos ubicamos en el mundo. En este sentido, lo cultural, lo ideológico, lo espiritual, se vuelve decisivo. No hay revolución verdadera, ni hay consolidación de un proceso revolucionario, si no hay una profunda revolución cultural.
Porque es muy cierto que podemos levantarnos y unirnos, como decía el compañero, cuando explicaba lo de la democracia espasmódica, que me encantó esa frase, está bien, en un momento de espasmo y arrebato nos unimos, deliberamos y tomamos decisiones, pero luego uno regresa a la casa, regresa al trabajo, a la actividad cotidiana, a la escuela, a la universidad, y vuelve a reproducir los viejos esquemas morales y los viejos esquemas lógicos de cómo organizar el mundo. Y qué hemos hechos. Claro, mi participación en la asamblea fue un espasmo, pero no fue profundidad que democratizó mi ser interno. ¿Cómo llevar la democratización de la asamblea, como espacio, como experiencia colectiva, a una democratización del alma, al espíritu de cada persona, en su universidad, en su barrio, en su sindicato, gremio, barrio? Ese es el gran reto. Es decir, no hay revolución posible si no viene acompañada de una profunda revolución cultural. Y ahí estamos atrasados. Ahí la derecha ha tomado la iniciativa. A través de medios de comunicación, de control de universidades, de fundaciones, de editoriales, de redes sociales, de publicaciones, a través del conjunto de formas de constitución de sentido común contemporáneas. ¿Cómo retomar la iniciativa? Esta angustia la comentábamos con el Presidente Evo, cuando leíamos que muchos de nuestros hermanos que son dirigentes sindicales, o que son líderes estudiantiles, como una especie de ascenso social ven cuando llegan al Parlamento, o se convierten en dirigentes, es la culminación de una carrera social. Tienen derecho, después de haber sido siglos marginados de poder político, imaginarse que pueden ser dirigentes es un hecho de justicia. Pero muchas veces, es más importante ser un dirigente de barrio, ser un dirigente de universidad, ser un comentarista de radio, ser un dirigente de base, que ser autoridad. Porque es en el trabajo cotidiano con la base donde uno gesta la construcción de sentido común. Y cuando vemos camadas enteras, cuando vemos a nuestros hermanos saliendo del barrio, de la comunidad, del sindicato, para buscar con derecho legítimo ser autoridad, luego queda un vacío y ese vacío lo llena la derecha. Y luego tendremos entonces, un buen ministro o un buen parlamentario, pero tendremos un mal sindicalista, un mal dirigente universitario, en general predispuestos a someterse a la derecha. Vuelvo a decir, cuando uno está en gestión de gobierno es tan importante un buen ministro o parlamentario como un buen dirigente revolucionario sindical, barrial, estudiantil, porque ahí también se hace la batalla por el sentido común.
Una tercera debilidad que estamos presentando los gobiernos progresistas y revolucionarios es una débil reforma moral.La corrupción es clarísimo que es un cáncer que corroe la sociedad, no ahora, sino hace 15, 20, 100 años. Los neoliberales son ejemplo de una corrupción institucionalizada, cuando amarraron la cosa pública y la convirtieron en privada. Cuando amasaron fortunas privadas robando fortunas colectivas a los pueblos de América Latina. Las privatizaciones han sido el ejemplo más escandaloso, más inmoral, más indecente, más obsceno, de corrupción generalizada. Y eso hemos combatido. Pero no basta. No ha sido suficiente. Es importante que, así como damos ejemplo de restituir la res publica, los recursos públicos, los bienes púbicos, como bienes de todos, en lo personal, en lo individual, cada compañero, Presidente, Vice-Presidente, Ministros, Directores, parlamentarios, gerentes, en nuestro comportamiento diario, en nuestra forma de ser, nunca abandonemos la humildad, la sencillez, la austeridad y la transparencia.
Hay una campaña de moralismo insuflado últimamente en los medios. En el caso de Bolivia decimos: ¿Qué ministro, qué viceministro, qué Diputado del pueblo, tiene una compañía en Panamá Papers? Ninguno. Pero en cambio podemos enumerar Diputados, Senadores, candidatos, Ministros, de la derecha que en fila inscribieron sus empresas en Panamá para evadir impuestos. Ellos son los corruptos, ellos son los sinvergüenzas y nos acusan a nosotros de corruptos, sinvergüenzas, que no tienen ninguna moral. Pero, hay que seguir insistiendo en la capacidad de mostrar con el cuerpo, con el comportamiento y con la vida cotidiana lo que uno procura. No podemos separar lo que pensamos de lo que hacemos, lo que somos de lo que decimos.
Un cuarto elemento, que yo no diría de debilidad, es un cuarto elemento que se presenta en la experiencia latinoamericana, y que no la vivieron ni Rusia, ni Cuba, ni China, el tema de la continuidad del liderazgo en regímenes democráticos. Cuando triunfa una revolución armada, la cosa es fácil, porque la revolución armada logra finiquitar, casi físicamente a los sectores conservadores. Pero en las revoluciones democráticas, tienes que convivir con el adversario. Lo has derrotado, lo has vencido, discursivamente, electoralmente, políticamente, moralmente, pero ahí sigue tu adversario. Es parte de la democracia. Y las Constituciones tienen límites, 5, 10, 15 años, para la elección de una autoridad. ¿Cómo se da continuidad al proceso revolucionario cuando tiene esos límites? Es un tema del que no se ocuparon otros revolucionarios, porque lo resolvieron al principio el problema. Nosotros no. Forma parte de nuestra experiencia revolucionaria. ¿Cómo se resuelve el tema de la continuidad del liderazgo? Van a decir: lo que pasa que los populistas, los socialistas, son caudillistas. Pero, qué revolución verdadera no personifica el espíritu de la época. Si todo dependiera de instituciones, eso no es revolución. Ninguna revolución late en las instituciones. No hay revolución verdadera sin líderes ni caudillos. Es la subjetividad de las personas que se pone en juego. Cuando ya son las instituciones que regulan la vida de un país, estamos ante democracias fósiles. Cuando es la subjetividad de las personas las que define los destinos de un país, estamos ante procesos verdaderos de revolución. Pero el tema es cómo damos continuidad al proceso teniendo en cuenta que hay límites constitucionales para un líder. Hay límites constitucionales para una persona. Ese es un gran debate, no fácil resolverlo. No tengo yo la respuesta. Hay varios países en los que se está atravesando ese proceso: Bolivia, Ecuador. Tal vez la importancia ahí de liderazgos colectivos, de trabajar liderazgos colectivos, que permitan que la continuidad de los procesos, tengan mayores posibilidades en el ámbito democrático. Pero incluso a veces ni eso es suficiente. Esta es una de las preocupaciones que corresponde ser resueltas en el debate político. ¿Cómo damos continuidad subjetiva de los liderazgos revolucionarios para que los procesos no se trunquen, no se limiten, y puedan tener una continuidad en perspectiva histórica?
Por último, una quinta debilidad que quiero mencionar de manera autocrítica pero propositiva, es la débil integración económica y continental. Hemos avanzado muy bien en integración política. Y los bolivianos somos los primeros en agradecer la solidaridad de esta Argentina, de Brasil, de Ecuador, de Venezuela, de Cuba, cuando hemos tenido que enfrentar problemas políticos. Y gracias a ellos estamos donde estamos. El Presidente Evo está donde está gracias a la solidaridad política de Presidentes y de los pueblos latinoamericanos. Pero integración económica. Esto es mucho más difícil. Porque cada gobierno está viendo su espacio geográfico, su economía, su mercado, y cuando tenemos que leer los otros mercados, ahí surgen limitaciones. No es una cosa fácil la integración económica. Uno habla, pero cuando tienes que ver la balanza de pagos, inversiones, tecnología, las cosas se ralentizan. Este es el gran tema. Soy un convencido que América Latina solo va a poder convertirse en dueña de su destino en el siglo XIX, si logra constituirse en una especie de Estado continental, plurinacional, que respete las estructuras nacionales de los Estados, pero que la vez con ese respeto de las estructurales locales y nacionales, tenga un segundo piso de instituciones continentales en lo financiero, en lo económico, en lo cultural, en lo político y en lo comercial. ¿Se imaginan si somos 450 millones de personas? Las mayores reservas de minerales, de litio, de agua, de gas, de petróleo, de agricultura. Nosotros podemos direccionar los procesos de mundialización de la economía continental. Solos, somos presas de la angurria y el abuso de empresas y países del Norte. Unidos, América Latina, vamos a poder pisar fuerte en el siglo XXI y marcar nuestro destino.
La derecha quiere retomar la iniciativa. Y en algunos lugares lo han logrado, aprovechando alguna de estas debilidades. ¿qué va a pasar, en qué momento estamos, qué viene a futuro? No debemos asustarnos. Ni debemos ser pesimistas ante el futuro, ante estas batallas que se vienen. Marx, en 1848, cuando analizaba los procesos revolucionarios, siempre hablaba de la revolución como un proceso por oleadas. Nunca imaginó como un proceso ascendente, continuo, de revolución. Decía, la revolución se mueve por oleadas. Una oleada, otra oleada, y la segunda oleada avanza más allá de la primera, y la tercera más allá de la segunda. Me atrevo a pensar, profesor Emir, que estamos ante el fin de la primera oleada. Y está viniendo un repliegue. Serán semanas, serán meses, serán años, pero está claro que como se trata de un proceso, habrá una segunda oleada, y lo que tenemos que hacer es prepararnos, debatiendo qué cosas hicimos mal en la primera oleada, en qué fallamos, dónde cometimos errores, qué nos faltó hacer, para que cuando se de la segunda oleada, más pronto que tarde, los procesos revolucionarios continentales puedan llegar mucho más allá, mucho más arriba, que lo que lo hicieron en la primera oleada.
Y esta segunda oleada podrá ir más arriba porque tendrá unos soportes, un punto de partida que no lo vamos a ceder. Tendrá a una Bolivia, a una Cuba, a una Venezuela, tendrá a un Ecuador, firmes.
Tocan tiempos difíciles, pero para un revolucionario los tiempos difíciles es su aire. De eso vivimos, de los tiempos difíciles, de eso nos alimentamos, de los tiempos difíciles. ¿Acaso no venimos de abajo, acaso no somos los perseguidos, los torturados, los marginados, de los tiempos neoliberales? La década de oro del continente no ha sido gratis. Ha sido la lucha de ustedes, desde abajo, desde los sindicatos, desde la universidad, de los barrios, la que ha dado lugar al ciclo revolucionario. No ha caído del cielo esta primera oleada. Traemos en el cuerpo las huellas y las heridas de luchas de los años 80 y 90. Y si hoy provisionalmente, temporalmente, tenemos que volver a esas luchas de los 80, de los 90, de los 2000, bienvenido. Para eso es un revolucionario.
Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino.
Algo que cuenta en nuestro favor: el tiempo histórico está de nuestro lado. Ellos, lo decía el profesor Emir Sader, no tienen alternativa, no son portadores de un proyecto de superación de lo nuestro. Ellos simplemente se anidan en los errores, en las envidias, de lo pasado. Ellos son restauradores. Ya conocemos lo que hicieron con el continente. Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, sabemos lo que hicieron ellos, porque gobernaron en los años 80 y 90. Y nos convirtieron en países miserables, dependientes, nos llevaron a situaciones de extrema pobreza, de vergüenza colectiva. Ya conocemos lo que ellos quieren hacer. No representan el futuro. Ellos son zombis, muertes vivientes electoralmente. Nosotros somos el futuro. Somos la esperanza. Hemos hecho en diez años lo que ni en cien años se atrevieron a hacer ni dictadores ni gobiernos, porque nosotros hemos recuperado la Patria, la dignidad, la esperanza, la movilización y la sociedad civil. Entonces ellos tienen eso en contra. Son el pasado. Ellos son el pasado. Ellos son el retroceso. Nosotros estamos con el tiempo histórico. Pero hay que ser ahí muy cuidadosos. Aprender lo que aprendimos en los 80 y 90, cuando todo complotaba contra nosotros. Acumular fuerzas, saber acumular fuerzas. Saber que cuando uno se lanza a una batalla y la pierde, nuestra fuerza va hacia el enemigo y se potencia y nosotros nos debilitamos. Que cuando hay que dar una batalla, saber calcularla bien, saber obtener legitimidad, saber explicar a la gente, saber conquistar nuevamente la esperanza, el apoyo, la sensibilidad, y el espíritu emotivo de las personas en cada nueva pelea que hagamos. Saber que nuevamente tenemos que entrar a la batalla minúscula y gigantesca de ideas, en los medios de comunicación grandes, en los periódicos, en los pequeños panfletos, en la Universidad, en los colegios, en lo sindicatos. Que hay que volver a reconstruir nuevo sentido común de la esperanza, de la mística. Ideas, organización, movilización.
No sabemos cuánto durará esta batalla. Pero preparémosnos por si dura un año, dos, tres cuatro. Cuando nos tocó soportar los tiempos neoliberales, la trinchera que estuvimos, soportamos más de 20 años. Y los que vienen desde la dictadura, soportaron 40 años. Pero en esos tiempos, la derecha se presentaba como portadora del cambio. Nosotros somos los abanderados del cambio. Nosotros, la derecha son los abanderados del pasado.
Por lo tanto, es un buen tiempo. Siempre es un buen tiempo, en gestión de gobierno o en oposición, el Continente está en movimiento y más pronto que tarde, ya no serán simplemente 8, o 10 países, seremos 15, seremos 20, 30 países que celebraremos esta gran Internacional de pueblos revolucionarios, progresistas.